Los accidentes cerebrovasculares (ACV) no afectan únicamente a los adultos mayores. Pablo Ioli, neurólogo del Hospital Privado de Comunidad, matrícula 93381, advirtió en diálogo con Mi8 que también aumentan entre personas más jóvenes. Explicó que las causas varían según la edad y que reconocer los síntomas resulta clave para acceder al tratamiento a tiempo.
“Hay un incremento de la incidencia de ACV, es decir, de cantidad de casos nuevos que se dan por año en esta parte del mundo”, señaló sobre Latinoamérica. También describió un aumento de la prevalencia: hay más personas que viven después de haber sufrido uno. Aclaró que, aunque sigue siendo más frecuente entre adultos mayores, el incremento alcanza a otras edades.
Ioli distinguió los factores que predominan en cada grupo; en los mayores, mencionó la hipertensión, la diabetes, el colesterol, el tabaquismo y ciertas alteraciones cardíacas; en personas muy jóvenes, explicó, cobran mayor importancia las enfermedades congénitas de las arterias, las anomalías del corazón y las alteraciones de la sangre.
“Hay una franja intermedia de edad entre los 40 y los 50 años que tiene una combinación de estos dos orígenes de los ACV”, indicó. En ese grupo pueden coexistir los factores de riesgo habituales de los mayores con otras causas propias de personas más jóvenes. El especialista también mencionó el estilo de vida, el estrés y la contaminación ambiental como elementos que intervienen en ese escenario.
El neurólogo señaló que los avances médicos también permiten que más pacientes sobrevivan. Según explicó, el ACV isquémico representa alrededor del 85% de los casos y se produce por la obstrucción de una arteria del cerebro. Para ese tipo de evento existen tratamientos que pueden mejorar la recuperación, aunque su indicación depende de la evaluación médica.

Qué síntomas requieren una consulta inmediata
Ioli enumeró las principales señales: debilidad o pérdida de sensibilidad en una mitad del cuerpo, desviación de la boca, dificultad para hablar o comprender y pérdida de visión en parte del campo visual. También puede aparecer pérdida de equilibrio junto con debilidad. La aparición brusca de estas alteraciones exige atención urgente, incluso en personas jóvenes.
“Esos tratamientos están disponibles y son más efectivos cuando se aplican en los primeros minutos o horas de inicio de los síntomas”, remarcó. Por eso, insistió en acudir inmediatamente a una guardia ante una sospecha, para confirmar si se trata de un ACV y determinar qué tratamiento corresponde.
En materia de prevención del ACV, destacó los controles de salud, el manejo de los factores de riesgo vascular, la actividad física y una alimentación saludable. El mensaje, sostuvo, combina la prevención con el reconocimiento temprano de las señales de alarma.

