“Estábamos en el taller y habíamos dicho en chiste: ‘¿Te imaginás que nos llamaran por lo del Dibu?’”, recordó.
Horas después llegó el contacto de Marcelo Aztarbe, responsable del área de Compras y Seguros de la Asociación del Fútbol Argentino. El pedido era concreto: desarrollar un lote adaptado especialmente para acompañar el tratamiento del arquero.
La respuesta fue inmediata.
Con tiempos ajustados porque el cuerpo médico debía viajar a Estados Unidos, comenzaron jornadas intensas de trabajo para producir distintos modelos con medidas específicas y diferentes niveles de rigidez para ajustarse a las necesidades de recuperación.

El resultado fue un paquete con alrededor de cien unidades que los propios desarrolladores llevaron hasta el predio de Ezeiza.
Allí fueron recibidos por integrantes del equipo médico y kinesiólogos que trabajan habitualmente con el arquero de la Selección.
“Nos dijeron que les mostráramos cómo funcionaban. Estábamos muy nerviosos. Los probaron unos minutos y finalmente dijeron que podían servir”, relató Francesch.

El dispositivo funciona como una estructura flexible que permite cerrar la mano con naturalidad, pero limita movimientos laterales o extensiones excesivas que puedan afectar una articulación lesionada.
Para los dos emprendedores marplatenses, el momento más impactante fue ver cómo una idea nacida para resolver un problema cotidiano del deporte terminaba siendo considerada por el cuerpo médico del campeón del mundo.

